Hace ya un tiempo considerable, publicamos en nuestro sitio web un artículo que presentaba de alguna manera a la aplicación TikTok como aquella que buscaba liderar el mercado de las redes sociales. Con millones de descargas año tras año ya no se puede decir que es una moda pasajera, sino que llegó para quedarse.

En Argentina, precisamente, pudimos ver un incremento muy importante de su uso durante la pandemia, haciéndose visible a través de personas famosas de la televisión y ampliando el espectro etario de sus usuarios, que inicialmente era utilizado por los más jóvenes.

Esta novedosa red social, que a simple rasgo ofrece contenidos inocentes carentes de toda intención política, fue el lugar donde una comunidad de jóvenes hicieron pasar un papelón nada más y nada menos que a Donald Trump durante un acto de campaña en el mes de junio.

¿Qué sucedió? Allá vamos. Resulta que, en el marco de las elecciones nacionales que se realizarán en Estados Unidos y que definirán quién seguirá siendo el Presidente, Donald Trump decidió organizar un acto de campaña de manera presencial sin obedecer las recomendaciones de la OMS ante la pandemia que está atravesando el mundo. Bueno, nada nuevo para el Presidente que no ha escatimado palabras en contra de la Organización Mundial de la Salud al confrontar constantemente con ella.

El acto, que estaba planificado realizarse en la localidad de Tulsa donde Trump cuenta con gran apoyo, se realizaría en un estadio cerrado con capacidad de hasta 19 mil personas. Al ser un acto de campaña, el ingreso era gratuito pero para organizar mejor el evento se debía reservar el lugar antes de asistir de manera online. Y allí fue donde un simple acto de planificación se convirtió en una trampa para el Presidente.

Una vez abierto el sistema online para reservar los lugares en el acto, la cifra comenzó a crecer junto con la expectativa por parte de los asesores de campaña de Trump. El ritmo de confirmaciones era rápido, muy rápido. La capacidad original de 19 mil fue superada a los pocos días y en el equipo de campaña comenzaron a decidir. ¿Filtrar ingresos? ¿Cómo solucionar este lindo problema?

Mientras esto se decidía, miles y miles continuaban reservando su lugar para el acto y el apoyo a Trump era cada vez más grande. Evidentemente, habían subestimado el poder de convocatoria presencial que podría tener un evento de esta naturaleza.

Fue tanta la sorpresa, que la cantidad de tickets reservados alcanzaron al ¡millón de personas! y el equipo de campaña anunció que se colocaría una pantalla gigante en el exterior del estadio para todos aquellos que no pudieran ingresar. Incluso el propio Trump publicaba orgulloso en su cuenta de twitter la cifra del millón para el acto del día sábado. Hasta la FOX hizo un conteo en vivo hasta llegar al impactante número.


Finalmente llegó el día tan esperado y el estadio abrió sus puertas para que vayan ingresando los seguidores del líder republicano. Y empezaron las sorpresas.

Teniendo en cuenta que las reservas de tickets eran tantas, el estadio no terminaba de llenarse cuando comenzaba a acercarse el horario en el que Trump debía salir al escenario. Las miradas eran de desconcierto total.

Muchas personas se habían acercado a las afueras del estadio para seguir el evento sin haber reservado ticket, pero lograron entrar ya que se decidió hacer ingresar a todos para que parezca más lleno.

Con 1 millón de tickets reservados, Trump salió al escenario, sin embargo, con un estadio semivacío y arrojando al mundo imágenes como éstas, en un contexto donde busca la reelección:

 

¿Qué sucedió? La respuesta es tan graciosa como simple. Grupos de TikTokers y Kpopers vieron en esta forma de reservar tickets de manera gratuita una buena oportunidad para sabotear el acto y, convocando a sus seguidores, lograron estas imágenes que recorrieron el mundo entero. 

Un grupo de jóvenes con ninguna herramienta poderosa más que sus seguidores y dispositivos con conexión a interior, organizados en el mundo, hicieron pasar un auténtico papelón al Gobierno de la que es considerada hoy la primera potencia mundial. ¿Para ponernos a pensar, no?